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A sus 70 años, Cyndi Lauper no tiene más nada que demostrar

Un viernes de mayo por la tarde, Cyndi Lauper salió de su edificio de departamentos del Upper West Side de Manhattan y entró a caminar por las calles de Nueva York. Tenía puestos anteojos con incrustaciones de purpurina, zapatillas con suelas arcoíris y un montón de pulseras de cuentas en cada brazo. En su mano se balanceaba una sombrilla de papel de arroz.

Mientras avanzaba, Cyndi iba examinando a la multitud y observando cuándo captaba destellos de interés.

“Por supuesto, esta zona es lo más trendy en cuestión de moda”, admitió acerca de su elegante vecindario. Pero aun así, a las pocas cuadras giraba el cuello exageradamente, asombrada por el aspecto de otra mujer, elevaba su voz de célebre acento neoyorquino y se estremecía de placer ante lo que veía cada tanto:

“Miren estas damas, ¡qué monas están!”

“¿No te encantaron esos pantalones? A mí me fascinaron.”

“Fijate en esta señora”, dijo en un momento bajando del cordón de la vereda y contemplando a una transeúnte. La mujer se movía bastante ágilmente con su mechón rojo tomate en el cabello plateado, el cuerpo ataviado en tonos fucsia y cereza mientras empujaba la estructura metálica reluciente de un andador ortopédico. “¡Fabuloso!”, exclamó Lauper. «¡Vamos todavía!»

Cyndi Lauper en 2006, en el programa de televisión Cyndi Lauper en 2006, en el programa de televisión «Today», de la cadena NBC. Foto: APA sus 70 años, esta figura icónica del pop y activista por la justicia social no está de regreso simplemente en las calles. El 3 de junio Cyndi anunció su gira de despedida «Girls Just Wanna Have Fun», que contará con escenarios principales en toda América del Norte desde finales de octubre hasta principios de diciembre.

Además, Let the Canary Sing (Que cante el canario), un documental sobre la vida y la carrera de Lauper que se estrenó en el Festival de Tribeca el año pasado, se exhibe ya por Paramount+.

Hace más de una década que Cyndi no realiza una gira importante (“una gira como corresponde, eso es lo mío”). Pero ahora su ventana de oportunidad se está cerrando, así que está aprovechándola. «No creo que pueda actuar como quiero dentro de un par de años», comentó. «Quiero estar fuerte.»

Y hasta hace poco, cuando finalmente aceptó colaborar con la directora Alison Ellwood, no podía imaginar llevar al cine la historia de su vida. «No iba a hacer un documental porque no estoy muerta», opinó. Más concretamente, no se sentía particularmente incomprendida. Desde el momento en que bailó por toda la ciudad en el video de 1983 de Girls Just Want to Have Fun, sintió que había expresado precisamente lo que quería decir.

Cyndi Lauper y su look de mediados de los años '80, cuando irrumpió en la escena del pop.Cyndi Lauper y su look de mediados de los años ’80, cuando irrumpió en la escena del pop.«Todo lo que yo quería que entendieran estaba en ese video», explicó con respecto a sus fans. Es mucha la gente que la entiende: su clip se ha visto en YouTube más de mil millones de veces. Cuarenta años después lo erige como una tesis, la clave para decodificar su perspectiva artística y comprender todo lo que vino luego. Después de todo, “nunca hay que estar adivinando cuál es la posición de cada persona de Nueva York”, afirmó. «Te lo dicen directamente.»

Su primer hit y videoclip

Cyndi Lauper, nacida en el barrio neoyorquino de Brooklyn, criada en el de Queens, bailoteaba por la casa al compás de las canciones de los Beatles cantando las partes de John Lennon y su hermana mayor, Elen, las de Paul McCartney. Fue su primera lección de armonía y estructura de canciones. Pero cuando abandonó la casa a los 17 años se fue con un ejemplar del libro de arte conceptual feminista Pomelo de Yoko Ono en las manos.

Cyndi Lauper con uno de los tantos premios MTV que recibió en su carrera.Cyndi Lauper con uno de los tantos premios MTV que recibió en su carrera.Ono le enseñó que “podés crear arte en tu cabeza y entonces podés ver las cosas de una manera diferente”, según contó Lauper. Esta actitud le resultó muy útil cuando intentó (a menudo fracasando) trabajar de pintora, vendedora de zapatos, paseadora a pie de caballos de carrera, camarera de panquequerías IHOP, asistente para todo en la editorial Simon & Schuster y cantante de una banda de covers.

Cantando música compuesta por otras personas en clubes y bares de Long Island, Lauper luchó por encontrar su lugar. Trató de canalizar a Janis Joplin, pero «quedé atrapada dentro de su cuerpo y no nos gustó ni a ella ni a mí», sostuvo. Intentó sonar parecido a Gene Pitney y “terminó sonando como Ethel Merman”. Después de un tiempo, “empezás a sentir que no sos suficientemente buena”.

Pero en realidad no era buena para ser nadie más que Cyndi Lauper. Cuando empezó a escribir y arreglar canciones para ella misma, “conté historias que conocía sobre mujeres a las que conocía”, señaló. “Sobre mi mamá, mi tía, mi abuela”. Ellas la guiaron de vuelta a los ritmos de su propia vida, aun cuando al principio poca gente se interesaba por ir a escucharla. “Mi primer concierto fue para 14 personas”, recordó, “y canté un bis, ¿eh?”

El título del documental es una frase extraída de un drama judicial de la vida real: en sus comienzos la carrera de Cyndi se enredó en las ambiciones de un ex manager que la demandó para retener el control de su música. Tratando de escapar de él, Lauper cayó en bancarrota. Cuando el juez se puso de su parte, golpeó el mazo y exclamó: «Que cante el canario».

Cyndi Lauper se hizo famosa en todo el mundo en 1983, con el hit Cyndi Lauper se hizo famosa en todo el mundo en 1983, con el hit «Girls just wanna have fun».Una vez liberada, Cyndi se conectó con Robert Hazard, que había escrito un tema llamado Girls Just Want to Have Fun. Lo había arreglado como canción de rock desde la perspectiva de un hombre —las chicas eran con quienes él se imaginaba durmiendo— y Lauper le hizo algunas modificaciones.

Lo reformuló como un anuncio público alegre, denunciando un doble estándar sexista (“Oh, mamá querida, nosotras no tenemos suerte”) mientras reclamaba liberación en el lugar de trabajo, el hogar y el patriarcado. Y volvió a hacer un arreglo de las notas, llegando a elevar su voz tanto que no se la pudiera ignorar. “Cantaba así de alto porque estaba pregonando una idea”, fundamentó.

Y además estaba el video. «Ese video fue lo que hoy se llama ‘inclusivo’, y lo más importante fue eso», manifestó Lauper. Además del luchador profesional italoamericano Lou Albano, Cyndi contó con su madre, su abogado, su manager, un grupo de secretarias de compañías discográficas y un grupo racialmente diverso de cantantes y bailarines. «Estaba harta de la segregación» de la industria musical, declaró. «Son personas juntas las que crean un estilo.”

Un boom mundial

En 1983 MTV todavía estaba en su infancia y fue fortuito que el álbum debut de Lauper, She’s So Unusual, saliera justo con el canal en ascenso. Cyndi veía su imagen pública como una forma de arte visual. Su maquillador era pintor y su modista una compradora de objetos retro.

«A veces la gente tiene la idea equivocada de que se armó todo a la marchanta», piensa Laura Wills, creadora de la tienda vintage Screaming Mimi’s, acerca del estilo de vestir de la cantante. «La gente no se vestía para nada así.»

A principios de los años ’80, Lauper trabajó para Wills, a menudo cambiando su trabajo por ropa. Cuando despegó su carrera, Wills comenzó a vestirla y con frecuencia las dos armaban la vestimenta de Cyndi como si apostaran fichas de póquer deslizándolas sobre la mesa de juego, como si dijesen: «Veo tus zoquetes a lunares y tus pantalones Capri a rayas, y te subo una blusa a cuadros”, bromeó Wills. «Y yo veo tus zoquetes a lunares, tus Capri a rayas, la blusa a cuadros, y te subo un sombrero estampado.”

Cyndi pareció saltar a la fama como ícono feminista completamente formado. Se negaba a decirle su edad a la prensa que la entrevistaba (“No soy un automóvil”, contestaba) e insistía en que reconocieran lo político que había tras sus elecciones estéticas. «Me puse corsé para deshacer el poder de las ataduras de las mujeres», exclamó ante los medios. Apareció en la portada de la revista Ms. y grabó la canción de 1986 True Colors (Colores reales), que resonó en ella luego de la muerte de un amigo a causa del SIDA.

“Sé que probablemente haya perdido negocios por hablar mucho del SIDA”, declaró, pero lo había considerado: “Debo plantarme como cualquier buen italiano y defender a mi familia, ¿viste?” En 2008, fundó la organización sin fines de lucro True Colors United para ayudar a combatir la falta de vivienda entre jóvenes LGBTQ+. Y en 2022 creó el fondo Girls Just Want to Have Fundamental Rights (Las chicas solo quieren tener derechos fundamentales) para apoyar el acceso al aborto y otros movimientos por la justicia reproductiva.

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